No soy decoradora de interiores ni pretendo dar lecciones sobre decoración. Soy simplemente una persona enamorada de Menorca y de la forma de vivir que transmite esta isla.
Con los años he descubierto que la decoración mediterránea no consiste en seguir modas ni en comprar muebles caros. Para mí es una manera de crear espacios donde apetezca vivir, descansar y disfrutar de las pequeñas cosas.
No me gusta decorar por decorar. Me gusta que cada rincón transmita calma, que cada objeto tenga un significado y que la casa refleje la personalidad de quien vive en ella
Empieza por vaciar el espacio
Cuando quiero decorar una estancia, nunca pienso primero en qué muebles comprar o qué objetos añadir. Lo primero que haría sería vaciar completamente el espacio.
Me gusta observar la habitación sin nada, porque así puedo imaginar la luz, las proporciones y el ambiente que quiero crear. Muchas veces creemos que necesitamos llenar una casa de cosas bonitas, cuando en realidad lo que necesitamos es eliminar aquello que sobra.
Para mí, una casa mediterránea debe respirar. Los espacios amplios, la luz natural y la sencillez forman parte de su encanto.
Una vez vacío el espacio, pintaría las paredes de blanco. El blanco refleja la luz como ningún otro color y crea una sensación de amplitud, frescura y tranquilidad. Es el mejor punto de partida para empezar a incorporar materiales naturales, textiles suaves y pequeños detalles decorativos que aporten personalidad sin recargar el ambiente.
Mi consejo es muy sencillo: antes de comprar, observa el espacio y pregúntate cómo quieres sentirte cuando entres en esa habitación. Si consigues transmitir calma, habrás dado el primer paso para crear una auténtica decoración mediterránea.
🌿Un pensamiento de Sofía
La decoración mediterránea no empieza cuando compras un mueble; empieza cuando decides cómo quieres sentirte al entrar en casa.
