La caja de semillas de mi padre: restaurar para conservar recuerdos

Restaurar una caja de madera

Restaurar una caja de madera puede parecer un trabajo sencillo, pero cuando ese objeto forma parte de nuestra historia, el significado cambia por completo.

Hay objetos que, vistos desde fuera, pueden parecer muy sencillos. Una caja de madera, unas bisagras, un asa… Pero cuando conocemos su historia, dejan de ser simplemente objetos.

Esta caja la hizo mi padre. Tenía un pequeño huerto y la utilizaba para guardar sus semillas. No era una pieza decorativa ni tenía nada especial a primera vista. Era una caja práctica, hecha para trabajar y para guardar esas pequeñas cosas que necesitaba para su huerto.

Cuando mi padre murió, no quise deshacerme de ella.

Decidí conservarla y darle una nueva vida para poder tenerla a la vista en casa. No quise cambiar su esencia: el asa, las bisagras, el cierre y todos los herrajes son los originales, y por dentro la caja continúa exactamente como estaba.

Una nueva vida sin borrar su historia

La transformación la hice solamente en el exterior.

La pinté en tonos claros y después fui añadiendo la decoración. Para algunos motivos utilicé plantillas de stencil y otros los pinté a mano, combinando ambas técnicas de una manera sencilla.

Para pequeños detalles y trabajos decorativos similares, un juego de pinturas acrílicas de varios colores con pinceles puede resultar muy práctico.

Elegí motivos relacionados con la naturaleza: hojas, flores, un árbol… Quizá por casualidad, o quizá no tanto, acabaron siendo elementos que también recuerdan aquello para lo que nació esta caja: la tierra, las plantas y las semillas.

Si te apetece hacer una decoración parecida, puedes ver estas plantillas reutilizables con motivos de flores, hojas y animales, ideales para decorar madera y otros trabajos de manualidades .Para trabajar con plantillas de stencil van muy bien los pinceles específicos para stencil, de punta plana, aplicando la pintura con pequeños toques.

De guardar semillas a formar parte de mi casa

Ahora ya no guarda semillas.

La tengo a la vista en el comedor de casa y se ha convertido en un objeto decorativo. Pero para mí sigue siendo mucho más que eso. Cuando la miro, sé de dónde viene, quién la hizo y para qué la utilizaba.

Y me gusta especialmente que, al abrirla, su interior siga siendo el de siempre. Por fuera lleva algo mío; por dentro conserva lo que fue.

A veces recuperar un objeto antiguo no consiste en conseguir que parezca nuevo. Tampoco hace falta transformarlo por completo. A veces basta con darle nuestro toque y encontrar una manera de seguir viviendo con él.

Reutilizar y reparar también es una forma de alargar la vida de los objetos y reducir residuos.

Esta caja tuvo primero una vida en el huerto de mi padre y ahora tiene otra conmigo. Y precisamente por eso quise conservarla.

En Menorca con Sofía quiero compartir también estas pequeñas historias: trabajos hechos a mano, objetos recuperados y recuerdos que merecen una segunda vida.

Porque algunas cosas no tienen un gran valor por lo que cuestan, sino por la historia que guardan.

Si te gustan las restauraciones con historia, también puedes ver cómo transformé una antigua cama en una silla.

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